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Las nuevas relaciones y derechos de la era de la IA que abre BUKAE
Neo5 min read
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La siguiente etapa de la IA, tal como la concibe BUKAE, no consiste simplemente en crear herramientas más inteligentes. La clave está en prepararnos para una era en la que una IA que incorpora la identidad de cada persona trabaje en su lugar, establezca relaciones y colabore con otras IA. BUKAE quiere situar en el centro de ese cambio la Personal AI, la AI to AI y una infraestructura de autenticación de identidad.
De la IA como herramienta a la «IA que me proyecta»
Hasta ahora, la IA se ha utilizado principalmente de una manera: las personas hacen preguntas y la IA responde. Sin embargo, es muy probable que la IA del futuro vaya más allá de ser una simple herramienta conversacional.
Surgirá una Personal AI que funcione a partir de la forma de trabajar y los intereses de cada persona, sus criterios de decisión, su red de contactos y su comprensión de sus derechos y activos. Esta IA no se limitará a esperar las órdenes del usuario. Buscará la información necesaria, coordinará tareas, creará puntos de contacto con nuevas personas y propondrá opciones acordes con las intenciones del usuario.
Cuando los modelos de IA, como GPT o Claude, se conecten con diversos conectores y aplicaciones, la IA se convertirá en una interfaz independiente. En ella se proyectarán no solo los conocimientos y las preferencias del usuario, sino también su identidad particular.
Lo importante no es que la IA imite a una persona. Lo esencial es dejar claro a quién representa esa IA, con qué autoridad actúa y a quién corresponden las consecuencias de sus acciones.
AI to AI, el comienzo de un nuevo intercambio
A medida que la relación entre las personas y la IA se profundice, la relación entre las propias IA también cobrará importancia de forma natural.
Puede llegar una era en la que la IA de una persona converse con la IA de otra, negocie con la IA de una organización y gestione tareas con la IA de un servicio. Sin que las personas tengan que intervenir directamente en cada paso, sus respectivas IA comprobarán las intenciones y condiciones de la otra parte, coordinarán calendarios y tareas, y establecerán relaciones basadas en la confianza.
Esto es diferente de la simple automatización. En la era de la AI to AI, cada agente representa a una persona o una organización concretas. Por tanto, las conversaciones entre IA se convierten en conversaciones sobre identidad, y las negociaciones entre IA se convierten en negociaciones sobre autoridad.
¿Quién está hablando?
¿Qué autoridad tiene para actuar?
¿A quién corresponde esa decisión?
¿En qué datos y derechos se basa para actuar?
Si no podemos responder a estas preguntas, la autonomía de la IA puede convertirse en una fuente de confusión en lugar de comodidad.
La base de la era de la Personal AI es la confianza
Cuando BUKAE habla del futuro de la Personal AI, en su base se encuentra la infraestructura de confianza. Para que una IA pueda actuar en nombre de una persona, primero hay que poder verificar quién es esa persona. También hay que poder comprobar que la IA ha recibido realmente la delegación de sus facultades.
Desde esta perspectiva, la estrategia de BUKAE sitúa la capa de infraestructura de autenticación de identidad proporcionada por RIGHTIS como uno de sus pilares fundamentales. Si la Personal AI proyecta la identidad del usuario, RIGHTIS puede convertirse en la base que ayude a verificar y conectar esa identidad de una manera confiable.
Por supuesto, la identidad no es simplemente un nombre o una cuenta. Es un concepto más amplio, formado por el historial de actividad, las relaciones, los derechos, las creaciones, los datos y el contexto social de una persona. En una era en la que la IA actúe en nombre de las personas, será fundamental gestionar de forma segura esta identidad compleja.
La confianza no se construye únicamente con el rendimiento de la IA. Deben funcionar conjuntamente la autenticación, la autoridad, la responsabilidad y el registro.
Lo que cobra aún más importancia en la era de la IA
Cuanto más rápido avance la tecnología, más cosas habrá que no cambien.
Las personas seguirán estableciendo relaciones. Seguirán confiando en alguien, trabajando juntas, cumpliendo sus promesas y creando nuevas oportunidades. A medida que la IA asuma tareas, el significado de las relaciones humanas no desaparecerá. Al contrario, podría quedar más claro qué relaciones se basan en una confianza verdadera.
Al final, lo importante son las relaciones y los derechos.
Las relaciones indican quién está conectado con quién. Los derechos indican qué se puede poseer, utilizar, autorizar y distribuir. Y ambas cuestiones conducen, en última instancia, al problema de la PI, Propiedad Intelectual.
¿Quién creó la obra?
¿Quién contribuyó?
¿Quién puede autorizar su uso?
¿Quién tiene los derechos sobre el resultado?
Cuanto más se adentre la IA en los procesos creativos y laborales, más importantes serán, además del valor del resultado, el proceso mediante el cual se creó y la estructura de relaciones que lo sustenta. BUKAE contempla las nuevas oportunidades de la era de la IA no como un simple aumento de la productividad, sino desde la perspectiva de hacer más claros los derechos y las relaciones de las personas y las organizaciones.
La apuesta estratégica de BUKAE
Lo que BUKAE está preparando no se limita a un único servicio. Su estrategia contempla conjuntamente el entorno en el que pueda funcionar la Personal AI, la red en la que pueda producirse el intercambio entre IA y la infraestructura que permita verificar la identidad y los derechos durante ese proceso.
No se trata de dar por sentado un futuro grandioso. Se parece más bien a preguntarse primero qué será indispensable ante un cambio que aún no se ha completado.
La tecnología seguirá cambiando. Los modelos, las plataformas y las interfaces también pueden cambiar. Sin embargo, es muy probable que perdure la dirección general según la cual surgirán IA que representen a las personas, esas IA interactuarán entre sí y, durante ese proceso, será necesario verificar la identidad y los derechos.
BUKAE no pretende situarse delante de ese cambio, sino preparar las bases para que avance en la dirección correcta.
Una era en la que la identidad de las personas se proyecte en la IA y la IA amplíe las relaciones y los derechos de las personas. La competitividad de esa era no procederá de quienes tengan más datos, sino de quienes conecten identidades y relaciones más confiables.
La apuesta de BUKAE se sitúa precisamente en ese punto, hacia un futuro en el que la IA no sustituya a las personas, sino que conecte su identidad y sus derechos con un mundo más amplio.
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